El dengue es una enfermedad infecciosa sistémica y dinámica, que posee un amplio espectro clínico que incluye las formas asintomáticas, oligosintomáticas y formas graves, con resultados impredecibles.
Después de un
período de incubación de cuatro a diez días, la enfermedad comienza con fiebre
de inicio abrupto y puede cursar por tres fases: fase febril, fase crítica y
fase de recuperación.
Para una
enfermedad tan compleja en sus manifestaciones, el tratamiento es relativamente
sencillo, económico y muy efectivo para salvar vidas, siempre y cuando se
practiquen las intervenciones correctas y oportunas.

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